De una experiencia personal a un proyecto con propósito

El origen del negocio de Sandra no está en una tendencia, sino en una experiencia profundamente personal. Todo comenzó cuando su hija empezó a presentar problemas de acné. Como madre, Sandra buscó orientación profesional, consultó especialistas y evaluó distintas opciones para el cuidado de la piel. Al mismo tiempo, decidió informarse más sobre el cuidado diario, los hábitos y el impacto que tienen los productos que usamos de manera constante.

Este proceso despertó en ella una inquietud más profunda: comprender la piel desde un enfoque integral, consciente y preventivo. A través de la educación, la investigación y la constancia, Sandra fue descubriendo cómo las rutinas adecuadas y el uso responsable de productos podían convertirse en un gran complemento para el cuidado de la piel en casa. Con el tiempo, no solo logró apoyar a su hija, sino que también comenzó a compartir lo que iba aprendiendo con otras madres de su entorno.

Pronto se dio cuenta de que el acné y el cuidado de la piel eran temas recurrentes entre amigas, conocidos y, especialmente, dentro de la comunidad hispana. Muchas familias buscaban información clara, confiable y culturalmente cercana. Fue entonces cuando Sandra tomó una decisión clave: estudiar estética en Rogers para profesionalizar su conocimiento y poder ayudar a otros desde una base sólida, ética y responsable.

A medida que su visión crecía, también lo hacía su compromiso con la educación. Sandra comenzó a orientar a madres y jóvenes sobre la importancia de la hidratación, la prevención del envejecimiento prematuro y la creación de rutinas de cuidado adaptadas a cada tipo de piel. Su enfoque siempre ha sido educar, acompañar y generar conciencia sobre el impacto que tienen los productos y los hábitos en la salud de la piel a largo plazo.

Con el objetivo de convertir esta pasión en un negocio formal y sostenible, Sandra recibió el acompañamiento del Arkansas Small Business and Technology Development Center (ASBTDC), que la ha apoyado en todo el proceso de desarrollo de su empresa. Gracias a esta asesoría, ha podido cumplir con las normas y requisitos de la ciudad y del área, estructurar su negocio de manera adecuada y desarrollar estrategias de mercadeo para darse a conocer y conectar con su comunidad.

Hoy, Sandra ha abierto un pequeño estudio en Springdale, donde ofrece servicios personalizados de cuidado de la piel, como limpieza facial profunda, microdermoabrasión, peelings químicos, masajes faciales, tratamientos de rejuvenecimiento facial y servicios de spa facial. Cada tratamiento está enfocado en la hidratación, el bienestar y la prevención del envejecimiento prematuro, siempre partiendo de un diagnóstico individualizado y un enfoque educativo.

Su proyecto combina conocimiento profesional, experiencia personal y vocación de servicio, con un propósito claro: ayudar a su comunidad a cuidar su piel de manera consciente, informada y responsable.

Escrito por Carolina Mejia

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Springdale, AR 72764